Descripciones dinámicas-1º. Bachillerato

En la clase de lengua castellana de primero de bachillerato, hemos practicado la modalidad descriptiva y, concretamente, los alumnos debían realizar un ejercicio de creación literaria de una descripción dinámica. Estos han sido algunos de los estupendos resultados que han creado bajo esa consigna. Enhorabuena a todos y no dejéis nunca de escribir.

EL PENALTI por Jesús Riera

Todos miran, el momento que está siendo transmitido en más de 60 países, pero… ¿Qué es? Un balón que se roba la atención de toda la afición, un jugador el cual siente una presión incalculable, y un portero con una responsabilidad enorme de darle la esperanza a su equipo.

El partido es claro, un empate en el que todos creen que se va a prórroga. El jugador ya está preparado y el árbitro da la señal. El balón es pateado con mucha fuerza hacia la escuadra izquierda y, gracias a la cámara lenta, podemos ver cómo el portero hace un poco de trampa adelantándose y se estira a más no poder para intentar detener el esférico.

Tanto esfuerzo del arquero se queda en vano y el balón es gol, un golazo. El árbitro mira el reloj y se da cuenta de que ya no hay más tiempo. El partido acaba 1-0 a favor del equipo local y estos lo celebran con alegría junto a sus hinchas. De pronto, baja de las tribunas un representante de la FIFA y le entrega el trofeo de ganadores al capitán del equipo.

METAMORFOSIS por Marina Hernández

Se encontraba delante de ese espejo que tantas veces había sido testigo de todo el desprecio que se puede tener hacia uno mismo. Ese espejo que tantas veces le había mostrado lo que él no quería ver ni enseñar.

Mientras tanto, la suave brocha llena de pequeños polvos le acariciaba la tez de la cara con cuidado, prestando atención a todas las imperfecciones con las que se encontraba. Y la siguió un pequeño pincel, esta vez con polvos un poquito más oscuros, que repasó esos puntos en los que el reflejo de la luz creaba débiles sombras para acentuar su forma.

Le quedaban pocos minutos para el momento más importante de su vida, así que decidió omitir casi todos los pasos que le faltaban de su rutina diaria y dedicarse solo a lo básico. Una línea encima del ojo con ese rotulador raro y gastado más un par de capas del rímel nuevo. Lo complementó con extremada cantidad en los labios de su barra de labios favorita, esa que parecía literalmente una noche sin estrellas. Ese detalle siempre había sido la clave para expresar quién era realmente.

Abandonó su tarea cuando su teléfono sonó desde el salón principal. Había llegado su hora.

El ARTE DE EMMA por Nerea Martínez

Carlos entró en la habitación justo cuando Emma estaba maquillándose. Su nariz estaba casi tocando el espejo, de luces redondas, donde miraba si su maquillaje era el adecuado. Emma daba pequeñas y precisas pinceladas con un color suave de su paleta de colores, por encima de su párpado derecho, donde tenía esa peca tan característica que a Carlos le encantaba.

Tras acabar con la sombra, Emma pintó la línea de sus ojos con un color negro carbón. Sin quererlo, se salió de la línea, y tras un suspiro y decir una palabra que Carlos no logró descifrar, cogió una toallita, de esas que huelen a frutas, y la pasó por su ojo poco a poco, como si borrara el lápiz de color de un dibujo, porque se ha salido, como una niña pequeña. Repasó su ojo con cuidado dejando un río de color negro tras las pasadas de la húmeda toallita y cuando creyó que ya había rectificado su pequeño error, repasó su ojo con el mismo color negro.

Emma se separó del espejo por uno momento y miró a Carlos, que estaba apoyado en el marco de la puerta, y con media cara pintada y la otra mostrando miles de pecas que reinaban desde su frente, hasta el puente de su nariz y la comisura de sus labios, le sonrío. Volvió a fijar su atención en el espejo y con un pintalabios carmín dio color a sus finos y delicados labios, remarcando sus finas facciones. Con agilidad cogió la brocha y los polvos del colorete y con movimientos monótonos, pero delicados, coloreó su mejilla dándole un aire risueño en la mirada.

Cuando, finalmente, acabó de maquillarse con esa delicadeza que solo Emma podía expresar, como si estuviera pintando una obra de arte, se miró por última vez al espejo y sonrío satisfecha con el resultado, en ese momento Carlos juró que Emma era arte.

MAQUILLAJE por Judit Aguayo

La mujer se puso delante del espejo y empezó a maquillarse. Cogió la base, se la puso en la cara, cogió una brocha y se dispuso a expandirla por su preciosa cara.

Continuó con la sombra de ojos, cogió la palilla de colores, decidió un color, el azul, y con una brocha distinta se lo puso en sus ojos. Después cogió el “eyeliner” y se lo acercó lentamente a la cara, con mucho cuidado se hizo el rabillo del ojo.

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